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Bárcenas, la democracia en España y el champán

Publicado: 2013-02-03

Luis Bárcenas fue tesorero del Partido Popular. Nombrado por el actual presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, su apariencia reflejaba la altanería de los políticos bien alimentados desde la cuna. Aquellos que siempre han vivido comunicados por la puerta giratoria que unía política y empresa, entrando en este caso por la derecha.

A partir de 2009, cuando comenzaron a conocerse las informaciones que vinculaban al PP con una supuesta trama ilegal de financiación política -la conocida como Trama Gürtel- Bárcenas se apartó poco a poco del foco mediático, mientras sus compañeros de partido expresaban públicamente su confianza en él.

Sin embargo en las últimas semanas comenzó a saberse que los habituales viajes de Bárcenas a Suiza no eran sólo para disfrutar del “alpinismo y el esquí” como había manifestado. En una cuenta secreta mantenía bajo llave nada menos que 22 millones de euros. Cifra nada despreciable en cualquier lugar del mundo. Mucho menos en uno como España, desangrada económicamente por la herida de la crisis y con una gestión por parte del Partido Popular basada en políticas de austeridad que están recortando hasta dejar en tanga las garantías sociales.

El escándalo fue mayúsculo cuando hace unos días salieron publicados en el diario El País unos papeles en los que, supuestamente, de puño y letra del altivo señor Bárcenas se detallaba el reparto de sobres con 'dinero negro' a los principales dirigentes del Partido Popular. Una especie de reparto regular de correspondencia cuyo remitente era -casualmente- uno de los epicentros principales de la actual crisis económica que vive el país: las empresas constructoras.

En el lío de la veracidad de esos documentos, que están también en los tribunales, lo seguro es que algunas de las entradas y salidas que se detallaban -las menos por ahora- se han confirmado como ciertas. Queda por ver que ocurre con todos los que aparecen en la larga lista de presuntos corruptos, en la que esta señalado el mismísimo Presidente Rajoy y sus principales lugartenientes.

Por si fuera poco, otra certeza descubierta es que el señor Bárcenas se habría acogido a una Amnistía Fiscal que aprobó el Ministro de Hacienda, señor Montono, para sanear aquellas economías que habían defraudado con impúdica voluntad de enriquecerse -todavía más- sin pasar por la caja de la hacienda pública. Un lavado de manos y cara del que Montoro aseguró no se había beneficiado el otrora tesorero. Pero Bárcenas ha dicho que sí, que sí que había pasado por allí para limpiar una parte de las impurezas acumuladas en Suiza. Réplica que no ha sido suficiente para que el ministro puenteado haya presentado su dimisión.

Ante todas estas informaciones el Presidente Rajoy reaccionó con lentitud, y lo hizo para poner la mano en el pecho por su honorabilidad y la del partido. Como ejercicio de “transparecia” señaló, pero sin admitir ni preguntas de los periodistas ni tan siquiera la posibilidad de tocarle físicamente para comprobar que es un ser humano y no una entelequia como ya muchos comienzan a sospechar. Fue a través de un monitor de televisión en la sede central del Partido Popular en la calle Génova de Madrid.

Mientras Rajoy comparecía en el más allá, muchos ciudadanos se manifestaron frente a la sede del PP para pedir su dimisión y gritar contra una clase política a las que consideran corrupta y “choriza”. En la misma dinámica que lleva produciéndose desde el 15 de Mayo de 2011, cuando miles de personas salieron a las plazas del país para decir que estaban hartos de una crisis que consideran una “estafa”, que rescata a los privilegiados en detrimento de las mayorías sociales y que ha movilizado a diversas mareas sectoriales. Ciudadanos que en su momento fueron tratados despectivamente como “perros flauta” por algunos medios de comunicación que hoy también se indignan cuando ven la foto del señor Bárcenas brindando con champán en Francia mientras los políticos juegan al despiste en medio de la crisis de representatividad que se vive en España.


Escrito por

Jacobo Rivero

Periodista. Autor de 'Altísimo. Un viaje con Fernando Romay' y 'El Ritmo de la Cancha'. Otros en preparación. Voy donde puedo.


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